¿Cuánto le cuesta a Colombia el vaso medio lleno de la paz?

Madrid acaba de clausurar la edición ARCO2015, con Colombia como país invitado mostrando arte, cultura y talento. Una ocasión para ver al presidente Juan Manuel Santos pasearse por sexta vez en España y contar al Gobierno español y, a los medios de comunicación, los avances que está teniendo el proceso de paz. Incluso ha anunciado que altos jefes militares se incorporarán a las conversaciones con la guerrilla en La Habana para negociar un cese el fuego definitivo.
En el marco del Foro por la Paz, organizado por El País, Santos ni siquiera se sonrojó al hablar de que aún acabar con el conflicto es un sueño y, no sólo suyo, sino de todos los colombianos sufridores de la violencia durante más de 50 años, desde la cuna y, de quienes le apoyamos en el proceso e incluso le votamos.
En mi humilde opinión hablar de la paz en Colombia es como observar el vaso de Wilfredo Prieto, medio lleno o medio vacío, cuestionando si tiene o no tiene agua de verdad y si el recipiente y su contenido merecían el esfuerzo no sólo de su coste (20.000 euros) sino de la credibilidad que la obra maestra del cubano proyecta por ser él un entendido en el mundo del arte. 
Vaso medio lleno, Wilfredo Prieto, ARCO2015

Vaso medio lleno, Wilfredo Prieto, ARCO2015

En el proceso de paz llevamos dos años y tres meses. Se han alcanzado acuerdos sobre la reforma agraria, el narcotráfico y la participación política de la guerrilla (un vaso medio lleno), pero queda todavía por pactar lo más delicado para los colombianos: ¿qué justicia recibirán las víctimas? Aún no está claro qué penas se impondrán a los responsables de crímenes de lesa humanidad (medio vacío).  Del conflicto armado colombianos tenemos  220 mil muertos, seis millones de desplazados, a ello sumemos un 32% de población pobre. Esta es la realidad.
Por supuesto  Santos no es un recién llegado, sabe que España es país amigo y que el respaldo y el éxito mediático aquí está asegurado. Cuenta con el incondicional ex presidente, Felipe González, ahora también colombiano nuestro, pero con la diferencia de que se puede tratar de tú a tú con Santos y no como cualquier colombiano de a pie, emigrante, como yo, que quisiera tener la oportunidad de ver en vivo a su presidente no sólo por la televisión – porque para eso no hace falta venir a España, el Internet de las cosas ya lo hace posible – y preguntarle ¿cuánto le cuesta a Colombia el vaso medio lleno de la paz?
En esta visita, Santos nos ha recordado que las víctimas y la justicia transicional son el punto del final del conflicto, que incluye el desarme, la desmovilización y la reintegración de la guerrilla. Eso ya lo sabíamos! Ha reiterado que Colombia es el primer país que está negociando un proceso de paz bajo el paraguas del Tratado de Roma y está sentando precedentes para otros conflictos en el futuro. Tampoco es una novedad.
Más noticias da el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien además del respaldo a Colombia  en la Unión Europea, muestra su compromiso a impulsar iniciativas para contribuir al escenario de postconflicto. Nada menos que con un fondo fiduciario de la Comisión Europea para financiar el escenario posterior al final de esa anhelada firma de la paz en el papel. Bien ganada se tiene Margallo la Orden de Boyacá que le impuso la canciller colombiana María Ángela Holguín.
Por otra parte, quizá González tenga razón. Cree que es mejor llegar a un acuerdo ahora para que la paz se pueda impulsar mientras está Santos al frente del Gobierno colombiano y Barack Obama en el de EEUU. Qué mejor muestra de cariño de un asesor, de siempre, de muchos de los últimos gobiernos latinoamericanos. Pero, Santos debería hincharse más si se lo decimos los colombianos en el exterior.
“Cualquier decisión será controvertida y ahí necesitaremos la comprensión internacional”, subrayó el presidente de Colombia finalizando su intervención del exclusivo Foro de Prisa, y se declaró optimista sobre el futuro acuerdo con las FARC. No digo yo que no está bien que se codee con tanto empresario español sediento de invertir en nuestro país, España es el tercer inversor en Colombia, sólo que se haga un poco popular – que no populista – y en sus visitas a España se reúna con sus conciudadanos y explique de viva voz por dónde vamos. También necesita nuestra comprensión!  Gabo parafraseando a Conrad dijo que “en el mar todos somos iguales”, pues los colombianos deberíamos ser iguales.
Santos clausuró ARCO sin muchos aplausos, De ello fuí testigo. En su próxima visita a España podría ganarse alguno, pero de los colombianos que estamos por aquí. El dividendo de la paz no es suyo, es de todos los que le apoyamos, compártalo! Ya de paso, como no soy ciudadana ingrata, déjeme decirle gracias Presidente Santos por dejarnos por aquí a “La Lechuga” (la custodia de la Iglesia de San Ignacio de Bogotá) que con sus 1.485 esmeraldas, nos dará más alegría verla que  a usted.
Colombia