Maduro expropia futuro a Venezuela

Hugo Chavez es historia. Su muerte se llevó lo poco que quedaba de filosofía del socialismo y en herencia, los venezolanos se quedaron la más alta inflación de América Latina, escasez de alimentos, carestía de medicina y papel higiénico, expropiaciones a las empresas privadas y la caída brutal de la inversión frente a la inseguridad jurídica reinante. Asimismo, Venezuela está entre las primeras posiciones de criminalidad y violencia del continente.

Un año más tarde del anuncio de su fallecimiento (5 de marzo de 2013), con Nicolás Maduro – otra nefasta herencia chavista – envuelto en su fraudulento triunfo electoral se vislumbra un panorama de desgaste, sin políticas económicas que indiquen alguna mejora. El futuro de Venezuela se está escribiendo con la sangre de la juventud y el mundo asiste atónito a ríos de gente contraria al régimen totalitario y de represión al pueblo.
El periodista Enrique Krauze dibuja el escenario cuantificando que en Venezuela hay 2,4 millones de estudiantes de nivel medio y 400.000 de educación superior. “La mayoría simpatiza con el movimiento opositor. No buscan revertir la atención social a los pobres. Critican la ineptitud económica del régimen y —sobre todo— el ocultamiento de la gigantesca corrupción”.
Imagen:Kino Navarro

Imagen:Kino Navarro

Desde el pasado 12 de febrero, las manifestaciones estudiantiles en Venezuela ocupan un espacio en las secciones internacionales de los medios del mundo, mientras Maduro intenta callar a los estudiantes y apagar la voz de periodistas nacionales e infunde miedo a los corresponsales que quieren hacerse eco del drama de los venezolanos.
Casi una veintena de muertos han sembrado de tristeza en un país que clama libertad. “Lo ocurrido es una expresión de un pueblo guiado por unos jóvenes, al que le han expropiado su futuro y pisado su presente”, dice el opositor Leopoldo López desde las rejas.” Soy un preso político, un preso de conciencia de Maduro y su institucionalidad manipulada”, argumentaba hace unos días al periódico El Nacional.
El lider de Voluntad Popular denuncia “un Estado verdugo, que no solo se convirtió en carcelero, sino que también es el verdugo del futuro de todos los venezolanos”. Como consecuencia, las protestas han sido masivas en todo el país y, a pesar de la violencia y la represión del gobierno, han continuado sin señales de cambio y bajo el lema “el que se cansa pierde”.

Desde una perspectiva económica, la deriva totalitaria en Venezuela se ha elevado entre meses de parálisis política y escasas señales de que vaya a moderar la línea radical y populista de su antecesor.Desde el servicio de estudios de Solchaga Recio & Asociados, explican que “La situación política -cada vez más polarizada y salpicada por frecuentes estallidos sociales- es inestable, mientras la economía sigue acercándose al colapso, empujada por una política económica errática, agresiva e insuficientemente reformista”.

El experto Jonás Fernández recuerda que el Gobierno venezolano  “No ha introducido medidas de calado sobre temas que preocupan a toda la ciudadanía, como los cortes eléctricos, la corrupción o la criminalidad, y ahora podrá legislar sin ataduras tras la aprobación de otra Ley Habilitante. La situación y perspectivas económicas han empeorado. El cuadro general es de caída en la actividad, inflación rampante, déficit fiscal incontrolado, escasez de bienes básicos, sobrevaloración de la moneda, reducción de reservas o alzas del riesgo país”.
Así, no se puede descartar que Maduro persevere en la deriva de los últimos meses, aún con los costes políticos y económicos que ello conlleva. De hecho, tras la devaluación de febrero de 2013 –que resultaba ineludible pero se ha revelado insuficiente-, el gobierno parece sumido en el letargo.
El  gobierno no parece disponer de un diagnóstico adecuado y su compromiso para actuar no es firme, sino más bien tibio y tentativo según lo exijan las circunstancias. Hasta ahora, las medidas han tratado los síntomas pero no sus causas. Por ejemplo, el desabastecimiento y la inflación –causada en parte por la devaluación, el insuficiente suministro de divisas para importar o la monetización del déficit- han sido atacadas con más normas de márgenes y precios máximos, presiones a los empresarios y confiscaciones y descuentos forzosos, argumentan desde Solchaga Recio.
El PIB venezolano se ha desacelerado notablemente frente al bienio anterior, por el decaimiento en todos los rubros de demanda, en especial la inversión y las exportaciones. En 2013 su expansión rondó el 1,5 por ciento y este año podría contraerse un 0,6 por ciento.
El superávit corriente se mantendrá cerca del 3 por ciento del PIB en 2014 – lejos del 8 por ciento que promedió entre 2005 y 2012-, fruto de la moderación del superávit de bienes y el mayor déficit del resto de cuentas. Pero las reservas, que terminaron el pasado año en mínimos –por debajo del 6 por ciento del PIB-, indican que “la economía se encamina a cámara lenta hacia una crisis de balanza de pagos de consecuencias impredecibles”, matizan desde el servicio de estudios.

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