Colombia: los retos de comunicar la paz

Colombia vive el proceso histórico más importante para avanzar en las negociaciones de paz. Van 457 días y el pasado 13 de enero, empezó la fase dos (el nuevo ciclo de negociaciones que se centrará en el fenómeno del narcotráfico y la solución al problema de las drogas ilícitas; una salida negociada al conflicto armado, proceso de reinserciones y los derechos de las víctimas).

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Hasta el momento el Gobierno, liderado por Juan Manuel Santos, ha logrado cerrar los dos primeros puntos de la negociación: 1. Desarrollo rural, para dar mayor acceso a la tierra, llevar infraestructura a las regiones más apartadas, hacer que la prosperidad y los servicios del Estado lleguen a todos los habitantes del campo.

2. Participación ciudadana. No sólo en la norma, sino en la realidad. Es decir, que quienes disientan y protesten lo hagan sin temor.  Si las circunscripciones son fiel reflejo de nuevos ámbitos de participación política con transparencia en participación ciudadana, habrá un logro.

“El gran valor de este punto es abrir y democratizar una sociedad hasta ahora blindada. Para ello, habrá que  introducir mayores elementos de igualdad democrática. Por ejemplo, las nuevas representaciones rurales, los movimientos de estudiantes, las minorías como los indígenas y afrodescendientes…todos estos grupos deberán encontrar elementos de tolerancia cultural”, resalta Gustavo Palomares, Catedrático Europeo en la UNED, Presidente del IAEE y Director del Proyecto Europeo Pedagogía de la Paz y gestión del postconflicto en Colombia.

El coste económico en las negociaciones de paz hasta el momento ha ascendido a los 7,4 millones de dólares, según el informe del Fondo de Programas Especiales par la Paz, conocido el pasado 17 de enero. Nada relevante si tenemos en cuenta que a los colombianos la violencia nos ha costado 220 mil muertos entre 1958 y 2012.

Miles de victimas, muchas de las cuales han pasado desapercibidas, no solo por la estrategia de ocultamiento empleada por los actores armados, por la rutina de la violencia y la indiferencia institucional, según destaca el informe Basta Ya, memoria de guerra y dignidad. Por el conflicto armado, el sector de defensa y seguridad nacional gastó entre 20 y 22 billones de pesos cada año, en la última década.

Los colombianos queremos construir la paz, pero sobre la verdad. Aprender de los errores pasados y que la sociedad civil tenga mayor rango de participación. Las victimas son clave en el proceso de negociación ¿cómo compensar más de 50 años de violencia, lagrimas, resignación, de luchas? Ante el silencio para tratar temas como el secuestro y la falta de verdad, sin perjudicar las negociaciones hay que saber comunicar y sensibilizar a los colombianos. Todos somos parte del proceso.

Colombia tiene el apoyo de la Comunidad Internacional, político y económico. El país se encuentra “en un momento crucial de su historia contemporánea”, afirmaba recientemente el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso en visita a Bogotá.

La responsabilidad de los medios

El rol de los medios de comunicación en Colombia ha ido variando a lo largo de su historia. La situación de conflicto armado también ha puesto a los medios y periodistas, entre los objetivos de la violencia. En muchos de los casos, se han convertido en víctimas de esta situación pero cabe señalar que también han sido instrumentalizados como perpetuadores de la misma violencia por un manejo irresponsable de la información.

El actual proceso en la Habana ha puesto sobre la mesa de la sociedad colombiana algunas cuestiones sobre el actuar de sus diferentes sectores; tal es el caso, de la presunta conexión de los medios de comunicación y el conflicto armado interno, específicamente, su responsabilidad en el conflicto y el protagonismo para la paz.

Un reciente análisis del Instituto de Altos Estudios Europeos (IAEE), ponía de relieve que “los medios de comunicación han sido víctimas e instrumentos de este conflicto armado. En estos casos se han cometido errores que condicionan su oficio a los intereses en conflicto”.

El IAEE reseña en primer término, el escaso análisis de algunos medios de comunicación potencian el nivel de desinformación y terminan siendo maquinarias amplificadoras de las posturas de los diferentes bandos enfrentados.

En segundo lugar, la información que se trasmite a través de los medios de comunicación sobre el conflicto armado interno, no puede considerarse rigurosa y contundente, debido a que no hay acceso a todas las partes para contrastar dicha información.

Palomares, desde la presidencia del IAEE dice que “los medios pueden y deben jugar un papel relevante en la construcción de la paz a través de la construcción de un ambiente propicio para la reconciliación y el posconflicto. En este orden de ideas, el protagonismo que deben asumir los medios deberá recaer en la construcción de la memoria histórica del país a través de los relatos e historias de las víctimas”.

Establecer esos escenarios de diálogo entre víctimas y victimarios es una tarea pendiente que los medios deberán llevar a cabo, en donde la información plural aporte rigor informativo.

Es recomendable que los medios de comunicación jueguen un rol determinante en aportar claridades, dentro del derecho y libertad de información y en el respeto por la diversidad de posiciones.

Pedagogía de la paz y gestión del post-conflicto

¿Eres colombiano?, ¿Hasta dónde estás dispuesto a dar y comunicar al mundo las bondades de un proceso de paz, después de casi 60 años de violencia? La preparación de un escenario de paz obliga a hacer un esfuerzo de responsabilidad nacional e internacional, también individual, para llevar a buen término el proceso.

Hasta ahora, los encargados de exponer las distintas realidades nacionales e internacionales en la gestión del post-conflicto y en la transición política y social, han sido líderes y expertos europeos y latinoamericanos, quienes a través de sus experiencias personales e investigativas han descrito de la manera más detallada los errores y aciertos en la normalización democrática, memoria histórica, verdad y reconciliación.

Los interlocutores validos para la construcción de la paz serán, no solo los actores armados, sino el conjunto de la sociedad colombiana, los medios, la iglesia, los municipios, las minorías… que velaran por la salvaguardia de los acuerdos y la búsqueda de un desarrollo integral. La paz es responsabilidad de todos estando dentro o fuera del país.

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