Bachelet no alcanzó el número mágico

Segunda vuelta: 15 de diciembre. La oportunidad de los chilenos a elegir cuál de las dos mujeres, amigas de infancia hoy rivales políticas, ocupará el cuarto lugar de mujeres latinas al frente de la presidencia de su país. América Latina es la primera región del mundo donde una mujer llegó a la Presidencia. La primera fue Argentina, el 1 de julio de 1974, María Estela Martínez, tercera esposa del tres veces presidente Juan Domingo Perón. En 2014, cuatro jefas de Estado coincidirán gobernando en la región: Argentina, Brasil, Costa Rica y Chile.

La ex presidenta socialista Michelle Bachelet y la ex ministra conservadora Evelyn Matthei se disputarán en una segunda vuelta la Presidencia de Chile, tras no haber logrado ningún candidato la mayoría absoluta. Con más de tres millones de votos, la ex directora de ONU Mujeres obtuvo el 46,67% del escrutinio, frente a un 25,01% de su competidora y amiga de la infancia, Evelyn Matthei. De acuerdo a las cifras del Servicio Electoral –Servel–, 6.691.840 personas participaron en las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales de ayer. Aproximadamente el 50% del padrón electoral, con 13.573.143 habilitados para sufragar, cifras que políticos y expertos califican de «muy bajas».

Os recomiendo este análisis de Gina Montaner hoy en el periódico El Mundo:

Historia de dos mujeres

La historia de Michelle Bachelet y Evelyn Matthei viene de lejos y tiene tanto trasfondo que bien pudiera escribirse una novela sobre ellas en la que lo político quedaría eclipsado por el drama personal. Sería, pues, haciendo honor a los avatares propios de un relato dickensiano, la Historia de dos mujeres.

Este domingo, la ex presidenta chilena Bachelet comenzó el día segura de que ella y el bloque de la izquierda Nueva Mayoría arrasarían en las urnas, tal y como habían proyectado las encuestas. A fin de cuentas cuando en 2010 abandonó el poder su índice de aceptación alcanzaba el 85%. Sus modos, entre la sonrisa tímida y el gesto maternal, se habían ganado a la mayoría de los chilenos, que en otros tiempos, bajo la dictadura pinochetista que dejó un rastro de muertos y desaparecidos, se habían dividido en dos bandos encontrados. Bachelet gobernó desde una izquierda moderada, sin romper radicalmente con un programa de corte liberal que en los últimos 23 años ha aproximado a Chile a la lista de las economías del primer mundo, con un ingreso per cápita que se ha duplicado en dos décadas. Un crecimiento, por cierto, que ha aumentado durante el Gobierno del presidente saliente, Sebastián Piñera.

Entretanto, su más clara oponente, Evelyn Matthei, al frente de la oficialista Alianza, acudió a votar con el peso de las proyecciones que predecían el descalabro del centroderecha en la primera vuelta. Parecía asegurado el triunfo aplastante de Bachelet. Matthei, que ha sido ministra del Trabajo en el Gabinete de Piñera, heredaba las guerras dentro de su partido y se enfrentaba a la paradoja de que, a pesar de que los índices económicos no pueden ser mejores, los chilenos se muestran insatisfechos: el país ha prosperado, pero las grandes desigualdades sociales persisten y amplios sectores de la clase media quieren un sistema de enseñanza y de salud gratuitas. Promesas que su rival ha esgrimido en campaña, haciéndose eco de las protestas estudiantiles que han tomado las calles.

Pero Bachelet, con un 45% de los votos, no rozó el número mágico del 50% más un voto para evitar la temida segunda vuelta. En cuanto a Matthei, que inesperadamente alcanzó un 25% de los votos, su derrota se convirtió en un agridulce avance que dificulta el camino a su contendiente, sin los números suficientes en el Parlamento para llevar a cabo sin consenso las reformas de la Constitución que pretende impulsar con un programa más izquierdista que el de su primer mandato. Aunque el triunfo de Bachelet parece incuestionable el próximo 15 de diciembre, lo probable es que la victoria no sea tan amplia.Bachelet y Matthei, ambas hijas de generales de la Fuerza Aérea bajo el mando de Pinochet, se conocen desde niñas cuando jugaban en una base militar en Antofagasta. Antes de que el padre de Bachelet se opusiera al golpe y muriera encarcelado en la Academia de Guerra Aérea que entonces dirigía el padre de Matthei. Hoy, muchos años después, estas dos mujeres se enfrentan en unas elecciones democráticas. Quienquiera que ocupe el Palacio de La Moneda lleva consigo el bagaje de los años más oscuros y la lenta sanación de mas de 20 años de robusta democracia.

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